La ciudad contiene
muchas obras de arte y tesoros arquitectónicos que nos
transportan a las distintas épocas. Entre sus monumentos
cabe señalar el
Palazzo Ducale con
frescos de
Andrea Mantegna, cuya tumba está en Sant'Andrea,
basílica que se comenzó a construir en el siglo XV,
junto con la iglesia de San Sebastiano, ambas
según diseño de Alberti. La Magna Domus, el
Palazzo del Capitano, el Palazzo Vescovile,
el Palazzo degli Uberti, el castillo de San
Jorge, el Palazzo Castiglioni (o Palazzo
Bonacolsi), la torre de la Gabbia, y el
Palazzo del Podestà, todos ellos ejemplos del
patrimonio en construcciones patricias y arquitectura
italiana.
También hay que
destacar la catedral construida por
Giulio Romano (1545) y el
Palazzo del Te (1525-1535), símbolo de la ciudad
proyectado y decorado también por Giulio Romano (que
vivió en Mantova en sus últimos años), hecha como villa
residencial de
Federico II de Gonzaga, en un estilo renacentista
avanzado y con ciertos toques de post-manerismo
rafaeliano. Alberga el museo cívico.