Se encuentra en la confluencia de tres ríos, los tres ríos del Valle de Ribes: el Rigat, el Segadell y el Freser, che diseñan un pueblo con forma de Y que, situado al fondo del valle, está protegido por altas montañas. La villa nació al amparo del Castillo de Santo Pere y alrededor de la iglesia parroquial de Santa Maria. La primera documentación del lugar es del siglo X.
El clima fresco y agradable del verano, la belleza de sus alrededores, los chorros de agua mineral y la proximidad a las grandes estaciones de esquí han hecho del pueblo, ya desde principios del siglo XX, un lugar privilegiado para el veraneo y para el turismo de montaña.




